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Muchas personas sufren algún tipo de discapacidad visual. Según datos de la OMS, en todo el mundo esta cifra alcanza los 253 millones, de los que aproximadamente 36 son ciegas. Sin embargo, poseer alguna discapacidad visual no tiene por qué estar reñido con la seguridad y el diseño en el hogar.

Existen actuaciones (diseños, materiales…) que permiten a personas con problemas de visión operar con total independencia en sus casas, como unos pasillos más amplios, una distribución de muebles adecuada o añadir y quitar elementos para facilitar la accesibilidad. Lograr un hogar en el que ser independientes y sentirse seguros es un reto para arquitectos, que deben aprender que existen más sentidos que la vista y que, jugando con ellos, es posible facilitarles la vida. En este sentido, ya se habla del diseño universal para hacer referencia a una arquitectura accesible a todo tipo de personas, incluidas las ciegas o con visión limitada.

Existen diferentes formas y grados de discapacidad visual. Muchos de quienes legalmente son consideradas ciegos no se ven afectados por una pérdida total de la visión. En estos casos, elementos como los colores, los murales o la iluminación son factores que mejoran su calidad de vida. Incorporar entradas y vestíbulos en todos los diseños arquitectónicos hace que los ojos se adapten a los cambios de iluminación. Por otra parte, las señales táctiles, con suelos de diversas texturas, y sonoras permiten encontrar puntos de referencia.

Baldosas que facilitan la accesibilidad

Un componente clave para la seguridad de las personas invidentes es el suelo, ya que es el único elemento con el que están en contacto casi todo el tiempo. Por tanto, la elección de unas baldosas adecuadas es importante para que puedan moverse de forma fácil por la vivienda. Jugar con los colores o las texturas ofrece una solución adaptada a sus necesidades.

Una buena opción es combinar diferentes colores, de tal forma que cada estancia tenga una tonalidad determinada que le facilite saber en qué habitación se encuentra. Para ello, no está de más tener en cuenta que los colores brillantes son más fácilmente perceptibles para las personas con ceguera parcial. También, una posibilidad interesante para potenciar el brillo de los materiales es aumentar la iluminación, con grandes ventanales que permitan la entrada de luz natural o con sistemas que proyecten una potente luz artificial.

La textura es otro elemento que puede ayudar, especialmente en los casos más agudos, donde la visión es mínima o inexistente. Es un elemento con el que se cuenta en las calles de cualquier ciudad. Jugar con ella, disponiendo baldosas con más rugosidad en determinadas zonas, puede ayudar a moverse por la casa. Otra opción es realizar trazados con diferentes texturas que guíen a las diferentes estancias de la casa.

El diseño universal

Existen profesionales que han trabajado la relación entre personas invidentes y arquitectura y diseño de un modo muy profundo, como Jaime Silva. Su objetivo ha sido cambiar el paradigma dominante y crear un nuevo concepto que sirva para desarrollar una ‘arquitectura para todos’.

La entrada del arquitecto en este campo se originó cuando perdió la visión por un glaucoma congénito. Aquello fue un acicate para trabajar en el diseño de espacios para personas que sufrían algún tipo de discapacidad visual. Gracias a sus avances en este campo, promueve un diseño universal, con el objetivo de que todos puedan sentirse seguros en sus hogares.

Este término hace referencia a conseguir productos y entornos de fácil acceso para todos, sin necesidad de adaptaciones específicas. En arquitectura, la aplicación del concepto significa espacios diseñados para satisfacer las necesidades de una amplia gama de personas, incluidas las ciegas o con visión limitada y dificultades cognitivas asociadas. Según los principios de diseño universal, este tipo de elementos que facilitan la accesibilidad deben ser detalles incorporados a todos los objetos, y no una mera adaptación de aquellos más convencionales para algún tipo de limitación física.

Afortunadamente, las innovaciones arquitectónicas inclusivas van en aumento, en paralelo a una mayor conciencia social ante la diversidad. Ello, sin duda, permitirá mejorar progresivamente la seguridad y la calidad de vida de todas aquellas personas cuyas habilidades y capacidades se hayan visto reducidas en algún momento de su vida.

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